El yoga se ha consolidado como una herramienta eficaz para el bienestar integral, especialmente en el contexto del ciclo menstrual. La práctica de determinadas posturas, ejercicios de respiración y meditación no solo alivia molestias físicas, sino que también fomenta el autoconocimiento y la conexión con el propio cuerpo.
Cada fase del ciclo implica variaciones hormonales que afectan al estado físico, emocional y mental. En este sentido, el yoga proporciona estrategias para reconocer estos cambios y responder a ellos de forma saludable. Tal como explica Montse Cob, fundadora de OmMa Yoga y especialista en yoga terapéutico: «El yoga nos permite conectar con nuestro ciclo menstrual desde una perspectiva de escucha y cuidado. A través de la práctica, comprendemos que cada fase del ciclo tiene sus necesidades específicas, y aprender a respetarlas es clave para el equilibrio físico y emocional».
De ahí que sea tan importante que cualquier taller o formación que hagas relacionada con la menstruación se aborde desde una perspectiva científica y consciente, ofreciendo recursos adaptados a las cuatro fases del ciclo menstrual: proliferativa, ovulatoria, premenstrual y menstrual.

Montse Cob nos enseña los mejores ejercicios de yoga para cada etapa del ciclo menstrual.
Las cuatro fases del ciclo menstrual y su relación con el yoga
Fase proliferativa: energía en ascenso
La fase proliferativa, que comienza tras la menstruación, se caracteriza por un aumento progresivo de estrógenos que impulsa la energía y la vitalidad. En este momento, el yoga puede enfocarse en posturas que promuevan la apertura y el dinamismo, favoreciendo el equilibrio hormonal y la conexión con la pelvis. La práctica de asanas que fortalezcan la musculatura del suelo pélvico y ejercicios respiratorios como los pranayamas específicos ayudan a canalizar esa energía creciente.
Montse Cob subraya que es una fase propicia para prácticas más activas: «Tras la menstruación, el cuerpo recupera su energía y el yoga dinámico nos permite sintonizar con esa sensación de expansión. Es importante escuchar al cuerpo y adaptar la práctica a ese impulso natural de crecimiento y apertura».
Fase ovulatoria: estabilidad y creatividad
En torno a la mitad del ciclo se produce la ovulación, una fase en la que los niveles hormonales alcanzan su punto máximo. Es el momento ideal para trabajar la estabilidad y la movilidad mediante posturas que estimulen el flujo sanguíneo hacia los órganos reproductivos. Es importante comprender fenómenos como los ciclos anovulatorios o el papel de la ovulación en la etapa maternal, integrando prácticas de meditación y movimientos somáticos que aporten equilibrio.
“La ovulación es una etapa de plenitud en muchos aspectos. El yoga en esta fase nos ayuda a conectar con esa sensación de estabilidad y creatividad, pero sin forzar. Es importante mantener el equilibrio entre fuerza y flexibilidad para no agotar al organismo”, explica la experta.
Fase premenstrual: introspección y cuidado
La fase premenstrual suele estar marcada por una disminución de estrógenos y progesterona, lo que puede generar irritabilidad, fatiga y sensibilidad emocional. En este período, el yoga restaurativo y las técnicas de respiración profunda resultan especialmente útiles para calmar el sistema nervioso. Movimientos somáticos específicos y ejercicios centrados en el nervio vago permiten gestionar mejor las respuestas emocionales y físicas.
Cob destaca que este es un momento clave para practicar la autoescucha: «La fase premenstrual nos invita a bajar el ritmo, pero a menudo la sociedad nos empuja a mantenernos activas. El yoga aquí es un recordatorio de que cuidarnos y respetar nuestra necesidad de descanso no es una debilidad, sino una fortaleza».
Fase menstrual: descanso y escucha interna
Durante la menstruación, el cuerpo prioriza la eliminación del endometrio, lo que implica una mayor demanda de energía. Las posturas de descanso, como Balasana (postura del niño) o Supta Baddha Konasana (postura del ángulo reclinado), facilitan el alivio de molestias abdominales y lumbares. OmMa Yoga enfatiza el valor de la meditación y los pranayamas suaves en esta fase, ayudando a aceptar el proceso natural y conectar con la ciclicidad femenina.
Según Cob, es fundamental dejar de percibir la menstruación como un obstáculo: «La fase menstrual es un tiempo de renovación. El yoga nos enseña a abrazar este proceso en lugar de resistirnos a él, permitiéndonos descansar y recargar energías para el nuevo ciclo que empieza».

Son muchos los beneficios de la práctica del yoga en la menstruación.
Beneficios del yoga para la salud menstrual
La práctica regular de yoga durante el ciclo menstrual ofrece múltiples beneficios:
- Alivio del dolor: posturas restaurativas y ejercicios de respiración reducen los síntomas asociados al síndrome premenstrual (SPM) y los calambres menstruales.
- Equilibrio hormonal: la activación de ciertas glándulas, como la hipófisis y el hipotálamo, favorece una producción hormonal más estable.
- Conexión emocional: las meditaciones guiadas y la atención plena ayudan a comprender mejor los cambios emocionales asociados al ciclo.
- Mejora de la salud pélvica: asanas específicas fortalecen el suelo pélvico y mejoran el flujo sanguíneo en la zona abdominal.
El yoga es una herramienta poderosa para aprender a convivir con el ciclo menstrual de manera consciente. «Nuestro cuerpo es sabio», comenta Montse, «y el yoga nos da las herramientas para escucharlo. Comprender nuestra ciclicidad nos permite tomar decisiones más alineadas con nuestra naturaleza, mejorando así nuestra calidad de vida».
Formación especializada de OmMa Yoga
La formación en menstruación y yoga ofrecida por OmMa Yoga combina conocimientos científicos y prácticas ancestrales para crear una experiencia de aprendizaje integral. Dirigida a mujeres con experiencia previa en yoga, esta especialización aborda desde el funcionamiento hormonal hasta la aplicación práctica de secuencias específicas para cada fase del ciclo.
Además, la certificación otorgada cuenta con el reconocimiento de Yoga Alliance, lo que garantiza su calidad y relevancia en el ámbito del yoga internacional.
La menstruación, lejos de ser un proceso pasivo, es una oportunidad para escuchar al cuerpo y ajustar las prácticas de bienestar de manera consciente.
El yoga, en este sentido, se convierte en un aliado esencial para vivir el ciclo menstrual de forma saludable, equilibrada y en sintonía con las necesidades individuales de cada mujer.




