| Cuando duele alguna
parte de nuestro cuerpo, lo primero que
surge de nuestro interior es poner encima
la mano, como esperando que esa sencilla
acción calme el malestar. Cuando
vemos a una persona que sufre por alguna
causa, la primera reacción es querer
ayudarle y consolarle simplemente cogiendo
su mano, o colocándole la nuestra
en el lugar donde siente dolor, expresando
así un acto cargado de magia, el
cual con sutil efecto aminora la dolencia,
como si hubiera sido una sagrada acción
de lo más alto. Nada más lejano
de la realidad. No es necesario pensar que
alguien cuando ayuda a otra persona con
sus manos es producto de la divinidad u
otra causa inexplicable. Se trata de algo
tan antigüo y tan natural como la propia
humanidad. Cuando el hombre no tenía
la palabra tal como hoy la conocemos y no
conocía los métodos actuales
de curación, buscaba ayuda de la
madre naturaleza, usando a su vez aquello
que tenía más próximo
para ayudar a otros hombres como eran sus
manos. Cuando el hombre - entendido como
raza que engloba a seres vivos de sexo masculino
y femenino- no sabía hablar usaba
gestos para comunicarse, se tocaban unos
a otros para expresarse e imponían
las manos en una acción natural e
instintiva para sanarse cuando surgía
la enfermadad. Se puede decir que el "tacto",
entendido como uno de los cincos sentidos
que pone al ser humano en contacto con lo
que le rodea, es una de las primeras formas
de comunicación que este empleó,
como técnica innata, instintiva y
conforme a las leyes que rigen la naturaleza.
Hoy en día la realidad es muy diferente.
El hombre al que calificamos como civilizado
e inteligente tiene repulsa a que otro ser
humano le toque. El "tacto", sentido
ancestral inherente a la estructura humana,
es hoy por hoy tabú, con innumerables
connotaciones significativas para la sociedad,
en todo caso con mayor o menor grado negativo
o despectivo.
Pero lo que es innato difícilmente
puede desaparecer. Por fortuna al cabo de
los siglos se ha mantenido una tradición
terapeútica basada en el sentido
del tacto. Todas las culturas la han guardado
en mayor o menor medida. En oriente siempre
tuvieron en un lugar privilegiado las técnicas
manuales. Sus médicos las tenían
como conocimiento obligado dentro de su
disciplina y en el seno de las propias familias
se guardaba la tradición del masaje
como legado propio y familiar, no dudando
en emplearlo cuando alguien se sentía
mal o enfermaba. El Shiatsu como técnica
terapeútica surge de la recopilación
y mejora de técnicas manuales heredadas
del pasado. El Shiatsu -traducido literalmente
por presión con los dedos- consiste
en una serie de técnicas manuales
que busacan el reequilibrio en una persona
cuando esta había enfermado. El Shiatsu
no cura, tal como se entiende en Occidente,
sino que ayuda al organismo a que por sus
propios medios supere la dolencia, recuperando
el equilibrio natural. El principio y fundamento
del Shiatsu es la Medicina Tradicional China.
Esta medicina aglutina diversas disciplinas,
tales como la Acunpuntura, Moxibustión,
Fitoterapia, Chi Kung y por último
el masaje terapeútico, dentro del
cual el Shiatsu es su versión moderna,
desarrollada y mejorada por los terapeútas
japoneses.
Básicamente, el Shiatsu consiste
en el tratamiento mediante la presión
con los dedos de deteminados puntos distribuidos
por todo el cuerpo. En estos pùntos
(conocidos como shubos y tambien empleados
por la Acupuntura) se reflejan órganos,
músculos, huesos y otras estructuras
orgánicas, de tal manera que presionándolos
se puede influir en zonas afectadas por
dolencias. El presionar unos u otros puntos
depende de los diagnósticos realizados
previamente al tratamiento manual, los cuales
son los empleados normalmente en Medicina
Tradicional China (sintomatología
de la lengua, abdomen y espalda y pulsos
chinos, entre otros).
Un tratamiento de Shiatsu activa el organismo
contra las dolencias que padece. Mejora
el sistema inmunológico, aumenta
la vitalidad general del cuerpo y reduce
considerablemente el stress. Ayuda a la
persona en problemas musculares y óseas
de espalda y cuello; en contracturas musculaes,
ciática, dolores de cabeza, estados
de ansiedad y stress, hernias discales,
afecciones del riñón, estómago,
hígado, pulmones, corazón
, intestinos, problemas digestivos, tensión
arterial etc. Cuando la persona mejora físicamente
los resultados no se quedan aquí,
sino que aquella empieza a sentirse mejor
en general, tanto anímicamentre como
emocionalmente.
En la actualidad el Shiatsu se afianza
como una técnica manual complementaria
a nuestra medicina occidental, siendo de
gran apoyo y ayuda a esta en cualquier tratamiento
que esté llevando una persona.
El Shiatsu, aplicado por un terapeúta
profesional debidamente formado, carece
de contraindicaciones, pudiéndose
beneficiarse de sus efectos positivos todas
las personas de cualquier edad.
" LAS ENERGÍAS DEL CIELO Y
DE LA TIERRA ACTUAN A TRAVÉS DE LAS
MANOS DEL TERAPEUTA PARA AYUDAR A LAS PERSONAS
A SUPERAR SUS ENFERMEDADES. DE ESTA FORMA,
EL YIN Y EL YANG RESTABLECEN EL EQUILIBRIO
PERDIDO ".
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