Curso de Respiración
 
Impartido por Natalie Fichberg

RESPIRAR LA VIDA

¿Hay algo que marque más claramente la frontera entre la vida y la muerte que la respiración? Nos estrenamos en el mundo con el llanto catártico que introduce en nuestros pulmones la bocanada de aire inaugural: Señoras y señores ¡Da comienzo la vida! De ahí en adelante, acompañando todos los avatares de la existencia, estarán actuando, funcionando en ese ritmo continuo de inhalaciones y exhalaciones. Así, hasta que llegue el momento del "último suspiro". Decimos que alguien expiró cuando dejó de respirar y por tanto de vivir.

De modo que nuestra respiración es nuestra eterna acompañante de vida. Tanto si estamos conscientes como si no, ella mantiene presente su ritmo. Es un acompañamiento tan sensible y receptivo que se adapta a cada cambio, cada actividad, cada estado de ánimo.... Así es, porque la respiración es el puente entre lo físico, lo mental y lo emocional. Una respiración profunda y completa provoca físicamente la eliminación de la tensión muscular, mayor aporte de oxígeno a la sangre y a todos los órganos; mentalmente, una mente más clara, atenta, libre de pensamientos obsesivos. En cuanto a la respuesta emocional, sabemos los psicólogos que la ansiedad y la respiración profunda son respuestas incompatibles, que jamás pueden darse simultáneamente, así como que los estados de ansiedad van siempre acompañados de respiración alta y superficial en el límite de provocar la hiperventilación. Esto nos da una idea de cómo al hablar de la respiración, los procesos mentales, físicos y emocionales se influyen, se superponen, se imbrican unos en otros sin que sea posible la separación.

Veamos como sucede en la práctica. Tenemos, en el momento actual una psicopatología muy extendida: el ataque de pánico dentro del Trastorno por Ansiedad. Alguien pasea por algún lugar más o menos lleno de gente, de pronto, sin saber cómo ni porqué, la angustia oprime el pecho, taquicardia, sudoración, sensación de muerte inminente y una total indefensión atrapan a la persona. El final, una vez en urgencias de cualquier hospital cercano, suele ser la misma persona respirando dentro de una bolsa por prescripción médica: es el sencillo fin de tan abigarrado rosario de sensaciones fatales.

¿Qué pasó? Existe un cuadro llamado "hiperventilación ansiosa". La ansiedad, sobre todo cuando hay crisis de pánico, se acompaña de una respiración rápida y superficial. El CO2 de la sangre baja y la persona entra en alcalosis (la sangre se vuelve alcalina). El cerebro lanza la voz de alarma pidiendo el cese de la respiración hasta compensar el pH de la sangre, pero la angustia es más potente que los demás factores y la persona sigue respirando más y más (es la reacción que provocan el miedo y la indefensión). Su sangre se vuelve francamente alcalina y entra en tetania: los labios se contraen, la palabra se hace dificultosa, los dedos se engarrotan y las muñecas se flexionan. Todo esto aumenta más todavía el nivel de angustia y se entra en un circulo vicioso... Es el círculo del miedo y la ansiedad que se alimentan a sí mismos. Estos síntomas son vividos con sensación de muerte inminente por la persona lo cual, además de ser aterrador, no hace más que aumentar los mismos. El médico de urgencias que conoce bien lo que pasa prescribe a la persona a que respire su propia exhalación cargada de CO2 para reequilibrar los niveles. A continuación un Valium le ayudará a descansar tras tan devastadora experiencia.

Algo tan asequible y cercano como la respiración, hace de puente entre el estado emocional y la reacción física. Esta misma persona, puede comenzar por aprender este mecanismo, a manejar su fisiología respiratoria y así, teniendo con ella una herramienta, comenzar su aprendizaje de control sobre sí misma evitándose las durísimas experiencias del ataque de pánico. Después la psicoterapia podrá completar este aprendizaje.

Este ejemplo extremo y tan fácil de prevenir, nos da idea de la importancia que tiene "saber respirar". Es cierto que la respiración continúa acompañándonos aún en caso de total inconsciencia (por ejemplo, durante el coma) pero lo cierto es que la calidad de la misma varía notablemente al introducir nuestra capacidad consciente sobre esta función fisiológica. Eso lo supieron lo Yoguis desde hace miles de años. Ahora, la psicología occidental también lo sabe. El control y desarrollo de los estados psicomentales más evolucionados, los que nos otorgan el bienestar más profundo, la confianza en la vida y el conocimiento de nuestro Ser, comienza con una respiración profunda. Swami Sivananda lo expresó así:

"Con la respiración yóguica el cuerpo se vuelve fuerte y sano; el exceso de grasa desaparece, el rostro resplandece, los ojos centellean y un encanto particular se desprende de toda la personalidad. La voz se vuelve dulce y melodiosa. El adepto ya no es presa de la enfermedad. La digestión se hace con facilidad. (Recuerde el apetito que suele tener usted después de una larga caminata al aire libre). Todo el cuerpo se purifica, el espíritu se concentra fácilmente. La práctica constante despierta las fuerzas espirituales latentes, trae la dicha y la paz."

Lo fascinante de estas palabras es darnos cuenta de que esos estados que describe no son reservados solo para santos o iniciados, sino que están al alcance do todos: todos poseemos un par de pulmones y la capacidad de regular su funcionamiento, el aire que nos otorga la vida es también para todos. Es tan fácil que parece increíble. Sin embargo todo lo que necesitamos para tener la experiencia de paz interior y felicidad está ya con nosotros. Respirar la vida cuesta exactamente el tiempo de hacer ese maravilloso clic mental que es el "darse cuenta".

¿Cómo saber si nuestra respiración es adecuada, deficiente o podría mejorar?

Podemos decir con certeza que la mayor parte de las personas que viven inmersas en vidas urbanas, exigentes y rápidas, están infrautilizando su capacidad respiratoria. Inhalaciones de un segundo en reposo, hombros que suben durante la fase inhalatoria, bostezos frecuentes, son algunos síntomas inequívocos de respiración superficial.

Los que trabajamos en el mundo del yoga o la psicología sabemos bien lo difícil que es encontrar personas que, sin haber recibido clases, mantengan una respiración vitalista. El proceso de aprendizaje es más bien un reencuentro con una facultad natural que se había olvidado. Así es, porque todos nacemos respirando correctamente, pero allá por la segunda infancia, a medida que entramos en una vida exigente, nuestro cuerpo comienza a olvidar.

La clave de una respiración completa, consciente y saludable está en el diafragma. Este músculo grande, con forma de cúpula que tapiza la parte baja de lo pulmones suele quedar medio atrofiado por falta de uso. Volver a moverlo es, no sólo el camino para optimizar la respiración, sino que conlleva una maravillosa sensación de bienestar y confianza en la vida. Para los antiguos Yoguis el diafragma era el "segundo corazón", hasta tal punto lo consideraban motor de la vida. Van Lysebeth, erudito del Yoga nos cuenta al respecto:

"Cuando el diafragma se mueve, llena la parte baja de los pulmones, los que aspiran así sangre venosa en abundancia. Al acelerarse la circulación venosa, el corazón propiamente dicho está bien alimentado de sangre desde atrás; de todo esto se sigue una mejoría notable de la circulación general. Además, sus movimientos producen un masaje eficaz de los órganos abdominales, descongestionándolos. Especial mención merece la descongestión del plexo solar (cerebro abdominal vegetativo) cuya importancia no siempre es reconocida y que, al ser masajeado abdominalmente causa un efecto tranquilizador y calmante."

Tenemos en nuestra mano el instrumento más útil y sencillo para arraigarnos a la vida: la respiración. Así pues, respiremos para vivir, no nos conformemos con sobrevivir sin más.

Andrea Märtens, Psicóloga psicoterapeuta

Horarios 2008

- 18:00 - 19:30
- 23 de mayo
- 13 de junio
Precio
  • 20 € clase de introducción
Reserva tu plaza Aquí.
Elige tu fecha preferida y pincha en el boton "pagar curso"
Quiero apuntarme al taller del:
 
 
Si pinchas en el boton "pagar curso", serás dirigido a un sistema de pago muy seguro: "Paypal" usado por Más de 150 millones personas en el mundo. Puedes pagar con tarjeta de crédito o con tu cuenta paypal.
 
No pierdas tiempo. Apúntate aquí y te aseguras tu plaza.


subir

volver